La doble vara sexual.

mayo 8, 2010

Me parece muy curioso como en esta sociedad se condena y se discrimina abiertamente contra los homosexuales y contra las personas que tienen comportamientos sexuales “alternativos”, y se les ve como aberraciones de la naturaleza y pecadores dignos del asco… sin embargo no veo a nadie alarmarse ni alzar su voz de protesta cuando alguien decide ser, por ejemplo, sacerdote y por ende negar por completo su sexualidad, que es un comportamiento inherente a la naturaleza humana.

El mismo derecho que tiene una persona para negar su sexualidad lo deben tener los demás para escoger cómo mejor disfrutar la sexualidad según decidan, ¿no?

Y un pensamiento en especial para los que aducen a que la homosexualidad proscribe la posibilidad de la reproducción, ¿no se proscribe de igual manera la posibilidad de reproducción cuando una persona decide negarse por completo a su sexualidad?

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Que los resultados políticos no son un chiste. Las elecciones no son un juego de ver quien gana o quien pierde; las elecciones tienen resultados reales. Y en este caso, el resultado le ha costado el empleo a miles de personas.

Ojalá y de esta experiencia el pueblo comienze a ver la política con seriedad, y a tomar en serio los asuntos que son de importancia para el país. Ya estamos pasados de tiempo de dejar a un lado las cafrerias de las caravanas políticas, de la gente bebiendo ron y cerveza siguiendo como perros falderos a un político que va montado en su camión creyendose que tiene el mundo agarra’o por las bolas. Probablemente ese político que va monta’o alfrente tiene menos capacidad que un niño de sexto grado, y aún así lo siguen. Lo siguen borrachos y con desorden, porque en este país todo es una maldita celebración y un jolgorio. No es para menos que la desorganización, el desorden, la falta de cortesía y la corrupción sean la orden del dia.

Es tiempo de que se analize con la seriedad que se merece la elección de las personas que, a pesar del gobierno permanente que existe en esta colonia, son los que nos tienen que dar cara al tomar desiciones. Me pregunto yo, con que fuerza ahora el pueblo podrá exigirle respuestas a Fortuño, si el mismo pueblo lo eligió mayoritariamente, aún estando advertidos de qué tipo de gobierno él proponía. A nadie debe tomar por sorpresa lo que está sucediendo: sólo a esos que viviendo la fiesta y la sin razón dan su voto al primer pelagato que les meta los cuatro embustes que quieren escuchar, sin exigirle a los candidatos ni a los partidos algo mejor. Algo mejor que no tienen la capacidad de ver ya que estan cegados por su propio deseo de desconocer lo que está disponible a aquel que esta dispuesto a buscar.

Sólo la mayoría fue tomada por sorpresa, por supuesto.

Aquí un fragmento muy interesante del libro “Libro del desasosiego” de Fernando Pessoa.

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Una de mis preocupaciones constantes es el comprender cómo es que otra gente existe, cómo es que hay almas que no sean la mía, conciencias extrañas a mi conciencia, que, por ser conciencia, me parece ser la única. Comprendo bien que el hombre que está delante de mí, y me habla con palabras iguales a las mías, y me ha hecho gestos que son como los que yo hago o podría hacer, sea de algún modo mi semejante. Lo mismo, sin embargo, me sucede con los grabados que sueño de las ilustraciones, con los personajes que veo de las novelas, con los personajes drámaticos que en el escenario pasan a través de los actores que los representan.

Nadie, supongo, admite verdaderamente la existencia real de otra persona. Puede conceder que esa persona esté viva, que siente y piense como él, pero habrá siempre un elemento anónimo de diferencia, una desventaja materializada. Hay figuras de tiempos idos, imágenes espíritus en libros, que son para nosotros realidades mayores que esas indiferencias encarnadas que hablan con nosotros por encima de los mostradores, o nos miran por casualidad en los tranvías, o nos rozan, transeúntes en el acaso muerto de las calles. Los demás no son para nosotros más que paisaje y, casi siempre, paisaje invisible de calle conocida.

Me parece que sería interesante vivir la vida teniendo en todo momento en cuenta que las demás personas son como uno, y que en general podríamos ser como una vida gigantesca, una suma de cada una de las vidas. Tener una noción de que cada uno no es sino lo mismo que el vecino, y que sus experiencias podrían ser muy bien las de uno, y entonces la vida de uno podría ser muy distinta a lo que es.