Que los resultados políticos no son un chiste. Las elecciones no son un juego de ver quien gana o quien pierde; las elecciones tienen resultados reales. Y en este caso, el resultado le ha costado el empleo a miles de personas.

Ojalá y de esta experiencia el pueblo comienze a ver la política con seriedad, y a tomar en serio los asuntos que son de importancia para el país. Ya estamos pasados de tiempo de dejar a un lado las cafrerias de las caravanas políticas, de la gente bebiendo ron y cerveza siguiendo como perros falderos a un político que va montado en su camión creyendose que tiene el mundo agarra’o por las bolas. Probablemente ese político que va monta’o alfrente tiene menos capacidad que un niño de sexto grado, y aún así lo siguen. Lo siguen borrachos y con desorden, porque en este país todo es una maldita celebración y un jolgorio. No es para menos que la desorganización, el desorden, la falta de cortesía y la corrupción sean la orden del dia.

Es tiempo de que se analize con la seriedad que se merece la elección de las personas que, a pesar del gobierno permanente que existe en esta colonia, son los que nos tienen que dar cara al tomar desiciones. Me pregunto yo, con que fuerza ahora el pueblo podrá exigirle respuestas a Fortuño, si el mismo pueblo lo eligió mayoritariamente, aún estando advertidos de qué tipo de gobierno él proponía. A nadie debe tomar por sorpresa lo que está sucediendo: sólo a esos que viviendo la fiesta y la sin razón dan su voto al primer pelagato que les meta los cuatro embustes que quieren escuchar, sin exigirle a los candidatos ni a los partidos algo mejor. Algo mejor que no tienen la capacidad de ver ya que estan cegados por su propio deseo de desconocer lo que está disponible a aquel que esta dispuesto a buscar.

Sólo la mayoría fue tomada por sorpresa, por supuesto.

Anuncios