Asamblea Popular.

abril 28, 2008

“No hay dinero que compre mi consciencia”, lee la camiseta que aguanta esta pobre señora. Sin embargo, eso mismo ha hecho el ELA: comprar la consciencia de muchos con los billetitos verdes que mantienen a muchos sin que tengan la necesidad de dar un tajo. Y por tener la consciencia comprada es que estamos tan jodíos. Por que sí, estamos bien jodíos de verdad. Y si no me creen, pregúntenle a Aníbal: él está mas jodío que nosotros.

Sobre la asamblea no tengo mucho que decir. Aún no entiendo como en el 2007 las personas se prestan para ir a un Coliseo a hacer ruido para favorecer a una persona, sin que medie mucho o ningún tipo de anáisis crítico, ya sea de argumentos o de la situación en particular. No hubo espacio para una votación secreta, ni tampoco hubo un ambiente real para la discusión del tema real en la asamblea: cómo el estatus que siempre ha defendido el Partido Popular Democrático les está dando en la cara sin ningún tipo de compasión. Por lo tanto, la asamblea no fue más que un chiji-chijá a favor de Aníbal. Sólo faltaban porristas con pompones.

Todo puertorriqueño debería ver hablar en persona a Rafael Cancel Miranda, para que vean al menos una vez en su vida lo que es una persona que ha luchado toda la vida por sus convicciones, ideales y su patria, sin hacer alarde de nada de ésto ni buscar reconocimiento público. Ese es el tipo de personas que hace falta en Puerto Rico, y es el mismo tipo que al parecer ya no hay, o si hay, están bien escondidos.

Mis disculpas a Rafael Cancel Miranda por mencionar su nombre en el mismo lugar en donde menciono a Aníbal Acevedo Vilá.

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