La ridiculez de Hillary Clinton.

junio 2, 2008

De nuevo los políticos de Puerto Rico logran montar un show y ponernos en ridículo. Como ya no es suficiente burlarse de la gente con su propia persona, trajeron a Hillary como el nuevo personaje del circo. Y para no perder la costumbre, lograron que el Gobierno de Puerto Rico gastara casi $3 millones en una primaria que no tenía ninguna importancia ni relevancia para el resultado final de la candidatura demócrata a la Presidencia de Estados Unidos.

Y como tampoco era suficiente el engañar a la gente de Puerto Rico que por ignorancia o cualquier otra razón cree en lo que le dicen los buscones profesionales de este país, le hicieron la típica campaña de mucho alboroto y poca sustancia a Hillary. De tan poca sustancia fue, que hasta se inventaron el que los puertorriqueños podríamos votar por el Presidente con nada mas y nada menos que hacer una enmienda a la Consitución de EU. Al parecer que se les olvidó el pequeño detalle de que los que enmiendan la Consitución están al otro lado, y en gran parte ni tienen idea de que es Puerto Rico. Pero claro, no pasó mucho tiempo antes de que los “seguidores” de Hillary empezaran a aplaudir como focas.

Añado algunas partes de un artículo que publicaron hoy en salon.com, que es una página liberal. Claramente nos ridiculizan, pero no los podemos culpar, es lo que nuestros políticos buscaron y lo que algunos de nosotros respaldaron.

For six hours Saturday, as her close advisors battled in a D.C. hotel ballroom to salvage some vague hope of rounding up enough delegates to stop Barack Obama from emerging as the Democratic nominee for president, Clinton hung out on the back of a souped-up pickup truck, chugging along at 20 miles per hour through the streets of San Juan’s suburbs. She was just a few yards behind a semi loaded with several dozen giant speakers, blaring campaign slogans and theme songs loud enough to set off car alarms just by driving by. It was her final get-out-the-vote gambit in Puerto Rico, a full-on caravana, just like the local politicians do (and, as an announcer kept shouting over the P.A. system at Puerto Rican voters, “the way you would want” her to campaign). The legendary salsero Willie Colón sang, over and over again: “34 years of experience” — the sound truck blasting the minute-long song nearly 50 times an hour, while occasionally switching to a reggaeton campaign anthem or a different salsa tune. “In any emergency, I’m going with Hillary, for her conviction and eloquence.” It was catchier in Spanish, at least the first 100 times you heard it.

Y éste fue el golpe mortal:

In her brief speeches Friday night and Saturday, Clinton duly recited promises to decide Puerto Rico’s status by the end of her (by now probably imaginary) first term in the Oval Office, and her supporters duly cheered them. It wasn’t the first time the commonwealth’s residents helped indulge a tourist’s wishes to leave her problems back on the mainland, and it won’t be the last.

Pero es cierto. En Puerto Rico somos locos con que nos cojan de pendejos.

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