Sin título.

marzo 17, 2007

E implorando misercordia
el humano saca de su cráneo el cerebro,
y arrodillándose frente a él,
ruega compasión.

Viéndolo arrodillado,
comienza a reírse el cerebro
y el otro, lo vierte a su cráneo;

le ha jugado otra trampa al humano.

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